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Terra
La Coctelera

REIR EN EL TRABAJO

Hace unos 7.000 años, allá por el Neolítico, Gorg estaba con algunos colegas de su tribu intentando mejorar aquel rodillo que ayudaba a transportar leña y otros enseres cuando se desplazaba el grupo. Con sus primitivos instrumentos, intentaban hallar la forma en que ese rodillo se convirtiera en rueda, a base de golpes que afilaban la dura piedra. En uno de esos lances, Gorg se dio un tremendo golpe en su pulgar izquierdo emitiendo un alarido tremendo y, entre esta situación y viendo sus congéneres cómo se hinchaba el dedo rápidamente, éstos empezaron a reír desaforadamente. Nos encontramos tal vez ante la primera “risa en el trabajo” de la historia. La rueda, como todos sabemos, se inventó al fin. Sin embargo, cada vez se ríe menos en el trabajo, vamos de cráneo, agobiados y sin más tiempo que el de descartar la infinidad de "cyberchistes" que nos llegan vía mail. ¿es eso humor?, la verdad es que muchos son de dudoso gusto y procedencia (¿alguien ha oído hablar del marketing viral? pero este es otro tema). Además te adjuntan en los ppt, pps, mpg, .doc, .tiff y la señora madre que los trajo, todo un listado abierto de personas a las que no conoces pero a quienes podrías empezar a enviar...¿el virus de la risa?. Insisto, ese es a mi juicio un camino de perder el tiempo y las ganas, pues para reírte en el trabajo de forma "productiva", no se trata de perder el tiempo con chorradas. Si la risa nos ha de llevar a un clima laboral mejor, con todos los beneficios que reportará a nuestro organismo (men et corpore), haciendo amigos para lo que haga falta en lugar de trepas envidiosos y que por las mañanas, incluidas las de los lunes, lleguemos "de buen rollito" al trabajo, el camino es el de la desacralización de la responsabilidad (lo que se llama ahora el desempeño), el saber que no por aburrirte y tener todo el día cara de cabread@ estás siendo más eficiente y mejor considera@ (a lo sumo tendrás una mala prensa de narices en el "curro". Se puede además acabar con el tedio laboral, no solo los artistas pueden disfrutar con lo que hacen. Podemos dejar de quemarnos a través de ese estado emocional de insatisfacción que tienen algunos -la mayoría de quienes yo trato- por tener que trabajar y además en temas que no siempre gustan ni apetecen. Cambiar esa monotonía negativa diaria por una ilusión que se base en la satisfacción por trabajar a gusto, pese a quien pese. Y aquí, señor@s es donde interviene la risa. Esto para empezar. En breve, más.

EL CONOCIMIENTO DINÁMICO

¿QUÉ ES EL CONOCIMIENTO DINÁMICO?
Por Alfonso M. Viñuela
Profesor y Consultor de BE&UVE

Conocimiento es, según el diccionario de la R.A.E., la acción y efecto de conocer; también es entendimiento, inteligencia, razón natural, noción, ciencia, sabiduría. Es por tanto aquello inmaterial que hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestra vida por lo que hayamos visto, leído, escuchado, gustado, tocado y, en definitiva, vivido. Es el poso de nuestros éxitos y fracasos: de nuestra experiencia en suma. Y por tanto el resultado de las vivencias que tenemos cada día pero que, por ser harto cotidianas y conocidas, sobre todo en los ámbitos de aprendizaje y profesionales, vamos acumulando y “almacenando” en nuestro disco duro interno que va soportando capas y más capas de datos y quedando así en nuestro subconsciente.

Aunque otra acepción del mismo diccionario aclara: “cada una de las facultades sensoriales del hombre en la medida en que están activas”. Que están activas, que son dinámicas es decir, lo que consideramos el conocimiento dinámico, el útil, el que se convierte en saber y no duerme sino que está latente y en nuestras decisiones personales y profesionales constantemente.

En un mundo cambiante en extremo, tanto que se nos hace invisible por constante, para la toma de estas decisiones necesitamos conocimiento y renovado constantemente (más importante que la información, que la que hoy es útil, en días está desfasada, está el criterio, juicio o discernimiento basado en el desarrollo anterior de la aplicación del conocimiento). Y a este conocimiento constante se le llama técnicamente “la formación continua”, que se contrata siempre a expertos y en la que se invierten importantes recursos.

En BE&UVE, en el ámbito de la formación (y llevamos muchos años realizando cursos, seminarios, “másters”, “in companies” y demás variables de la docencia) nos hemos dado cuenta de que a pesar de que el objetivo de personas, profesionales y empresas cuando contratan formación en el grado que sea, es aprender y adquirir conocimientos que sean rentables, es decir aplicables a las personas y al negocio y de forma inmediata, lo que reciben en cambio son pesados y aburridos programas que o
a) teorizan desde atalayas distantes a la realidad de la vida y el mercado.
b) responden a situaciones que nada tienen que ver con las de los que esperan poder adquirir el conocimiento para aplicarlo en SU realidad.
c) son farragosos listados de información, generalmente técnica, legal o estadística imposible de asimilar en una o cien jornadas.
d) son un repaso al maravilloso ombligo del orador (que ni profesor, ni formador, ni facilitador de conocimiento alguno, pues cobrará para que admiremos su éxito y en algunos casos incluso glamour)
e) son clases magistrales, conferencias leídas de pe a pa que mejor nos hubieran enviado por mail para ahorrarnos tiempo y dinero.
f) y, “last but not least”, un chorreo de conceptos que, como si lanzaran a un portero doce balones a la vez, son imposibles de asimilar (si acaso un par de ellos pero no por fuerza los más importantes)

Pero ¿protesta alguien por no haber satisfecho sus expectativas? ¿pedimos que se nos devuelva el importe de la formación y el del tiempo invertido en ésta? Y lo que es más importante: ¿buscamos alternativas para seguir formándonos? La respuesta es NO.

Es hora de recibir en formación lo que cualquier consumidor espera de cualquier producto o servicio: que responda a las expectativas que generan el producto, su precio, su comunicación y su distribución (en este caso las marcas de institución y docentes).

Es el momento de entender como efectivas propuestas de formación más rentables para personas, profesionales y empresas. Tal vez sea una opción la del conocimiento dinámico, el que en BE&UVE entendemos como aquel que, de forma espiral somos capaces de generar, extraer de todos los individuos que asisten a nuestros cursos y con los que pasamos jornadas productivas y satisfactorias. Sesiones en las que un profesional entiende su utilidad y sus oportunidades, una persona sabe que puede crecer y mejorar desde él mismo y desde su propio conocimiento de las cosas y una empresa tan solo tiene que poner orden en lo que hace años que conoce y trata de forma poco rentable por su gestión del día a día (ver tabla)

El conocimiento dinámico está contenido en cada individuo del grupo, sale del grupo y enriquece al grupo, nosotros tan solo creamos la situación para que se genere de forma pro-activa y se entienda su fuente y destino. No esperamos que quienes confían en nuestra forma de entender la formación piensen “cuánto saben”, pues seguramente no sabemos de lo suyo más que ellos –nuestro talento es hacer salir el suyo-, a lo que aspiramos (y sabemos que hemos cumplido nuestra misión cuando lo escuchamos) es a que nuestro participante diga: “claro, es esto”.

Seguiremos escribiendo sobre ello, pero lo más importante: esperamos que a quien le pueda interesar esta vía de formación para personas, profesionales y empresas, escriba y compartamos opiniones y conocimiento.

MARKETING ECOLÓGICO "La nueva frontera". Felipe Botaya, profesor y consultor de BE&UVE

“LA NUEVA FRONTERA”

Por Felipe Botaya García. Profesor y Consultor de BE&UVE

Este es un capítulo de la máxima actualidad y que sin duda a todos nos preocupa: la ecología.

El marketing, que para muchos es el culpable del desaguisado consumista que aún padecemos, trata de rectificar su antigua postura y se adapta a lo que exige el mercado en la actualidad. Adopta lo que podríamos denominar: visión ecológica.

Estaremos todos de acuerdo que entre las funciones sociales que cualquier empresa tiene sólo por el hecho de existir, se suma ahora el interés por un futuro mejor, sin hipotecas que graven el provenir.

Pero no nos engañemos; a pesar de que el objetivo está claro y se trata de consumir menos, mejor, sin contaminar, etc…, su aplicación ya no es tan fácil. Cuantas veces se choca con intereses creados…

La aplicación del marketing con visión ecológica se tiene que dar en dos grandes áreas de actuación, absolutamente dispares. Por un lado el proceso productivo, por otro la educación del consumidor.

Los procesos productivos son hoy más racionales, pero en muchos casos necesitan para su funciónamiento elementos naturales que se contaminan, agotan o destruyen. No olvidemos, además, cuantas veces el producto acabado está contenido en un envase altamente contaminante para el entorno (pilas, plásticos, etc…) cuyo reciclaje, a día de hoy, dista de ser perfecto.

La educación del consumidor es la segunda área de actuación. Esta es un área más difícil ya que muchos consumidores no quieren renunciar a su nivel de consumo y se resisten a adoptar hábitos “forzados”.

Aunque el trabajo general de marketing sobre el consumidor se basa en la incertidumbre y la complejidad, por eso somos seres humanos afortunadamente, la ecología sí que parece poner de acuerdo a casi todos en que es absolutamente necesaria su rápida aplicación. Casi todos parecemos entender su necesidad sin demasiadas explicaciones
El marketing con visión ecológica del negocio no podrá ser un marketing sólo de palabras o cargado de buenas intenciones, sin más. Será un marketing que tendrá que demostrar fehacientemente que la empresa, de verdad, trabaja con criterios ecológicos desde el proceso productivo, hasta educar al consumidor en la mejor y más racional forma de consumir el producto.

Ya no solo el estado intervendrá en en la debida aplicación de la normativa vigente en procesos, tratamiento de residuos, humos, ingredientes y un largo etcétera de puntos, si no que existirán lo que se denominarán “auditorías ecológicas”, formadas por consumidores y grupos sociales de presión.

Estas “auditorías”, tanto rutinarias como por sorpresa, no permitirán ninguna desviación entre lo que se dice y se hace por parte de la empresa, fiscalizando todos y cada uno de sus movimientos ya sean internos como por supuesto, externos.

Estos “auditores” tendrán acceso directo a temas internos de compañía que afecten, sobre todo, a procesos fabriles y a producto acabado.

La aplicación del marketing ecológico no resultará barato ya que habrá que preparar técnicamente el proceso de producción, sobre todo en su parte final (filtros, depuradoras, etc…). También y de nuevo se complica el tema, la estructura humana deberá ser preparada ante una nueva filosofía de trabajo donde primará la pulcritud y el sentido de servicio real a la sociedad.

Al decir estructura humana no sólo me refiero a la mano de obra directa a pie de máquina, ni a la indirecta en las oficinas. Estoy refiriéndome también al consejo de administración, accionistas, dueños de las empresas, etc… La aplicación del marketing ecológico chocará frontalmente con criterios y hábitos históricos de rentabilidad en las empresas. Y eso, muchas veces, es difícil de digerir.

Pero como toda gran revolución, y esta lo es, los principios de aplicación deben de venir desde lo más alto. Y hay que estar preparado y mentalizado lo antes posible. De lo contrario será la propia sociedad la que no nos permitirá seguir en el negocio.

La rentabilidad vendrá dada por la mayor confianza del consumidor hacia nuestros productos, el que nos diferenciemos ventajosamente de nuestra competencia y, por descontado, el que podamos seguir adelante por adaptación a los tiempos.

Las empresas y su marketing deberán enfatizar el papel social de la empresa y que para su funcionamiento no se hipoteca, ni se juega con el futuro de todos. Pero repito, y ahí está la diferencia con los productos y empresas de hoy, habrá que demostrarlo públicamente.

Los grupos de presión y los consumidores estarán atentos a encontrar aquellas empresas que no cumplen lo que dicen, para que sirvan de escarmiento empresarial y público, y justifiquen la propia existencia de estos grupos de control.

Recordemos todos los productos llamados “light”, que cuantas veces han sido mínimas rebajas de contenido graso y poco más.

En el marketing ecológico, para que un producto pudiera recibir la denominación “light”, es decir que no hipoteca la salud del consumidor a largo plazo, deberá ser realmente bajo en calorías, yendo más allá del 80% menos.

El marketing ecológico se sustenta en un I+D innovador y respetuoso con las materias primas. La investigación de componentes naturales, sin aditivos ni conservantes, que se puedan aplicar a procesos productivos, es cara y difícil. Las empresas que lo consigan tendrán un argumento de ventas y comunicación demoledor con la competencia. Pero insisto una vez más, todo esto habrá que demostrarlo.

Las jornadas “puertas abiertas” en las empresas y la reducción de los niveles de secretismo y desconfianza hacia el exterior, serán bazas a utilizar por el marketing. Los profesionales de esta materia tienen claro que el éxito de la gestión está en el exterior, pero visto como un entorno amistoso, no como una amenaza.

Esto, que parece un contrasentido por los controles que habrá, es otra gran diferencia entre el marketing ecológico y el tradicional. El entorno, por principio, es amistoso y sólo es negativo si el marketing que se practica juega mal o engaña. No se trata de colocar pro-

ductos como sea, por ejemplo en aquellas empresas orientadas a la venta, se trata de cuidar a mis amigos y al entorno físico que les rodea. Me preocupa como son y lo que desean para sí y los demás.

Una nueva diferencia. Los consumidores son amigos y se trata precisamente de no engañarles. A mis amigos los escojo y les conozco bien. Sé lo que les gusta y lo que les desagrada. Sé como hablarles de forma eficaz y diciendo la verdad. Me interesa lo que me dicen ya que me aprecian y me hacen rectificar a tiempo si es necesario.

Al igual que podemos tener amigos y amigas de todas las edades y distintas características, así será la segmentación también. Los criterios de selectividad de los grupos objetivo se basarán en este principio.

No puedo hablarle igual a un amigo de 60 años, que a uno de 16. Las estrategias de comunicación serán distintas indudablemente. Pero lo que sí he de tener claro es que no hipoteco su futuro, lo cual es válido para cualquier edad. Con ello, además, seguiré conservando su amistad y ganaré su mayor confianza hacia mis nuevos productos.

Algo tan simple como eso es el eje de actuación básico del marketing ecológico. Quiero lo mejor para mis amigos. Esa es la “Nueva Frontera” que se abre ante los profesionales del marketing.